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U. Editorial

¿Está Guatemala preparada para el día después de un terremoto?

Oct 4
2 min read

Este artículo es una posición editorial de ( UMBRAL ). No es dato verificado, es criterio en construcción.


La pregunta

El 24 de junio de 2026, dos terremotos de 7.2 y 7.5 sacudieron Venezuela con 39 segundos de diferencia. Más de 6,500 muertos. Cuarenta y siete días después, el 10 de agosto, un terremoto de 7.4 golpeó Colombia. 335 muertos, 14 departamentos afectados, cortes generalizados de electricidad, agua y comunicaciones.


Dos eventos mayores a 7 grados en menos de dos meses en la misma región. Ayuda internacional llegó. Las cámaras cubrieron los rescates. Y después, silencio.


Lo que quedó después del polvo, las familias sin casa, las ciudades sin agua, las preguntas legales sobre propiedades destruidas, eso no genera titulares. Pero es donde vive el verdadero problema.

La pregunta no es si Guatemala va a tener un terremoto. La pregunta es qué pasa aquí el día después.

La evidencia disponible

Guatemala es uno de los países más sísmicos de la región. El terremoto de 1976 dejó 23,000 muertos, 250,000 viviendas destruidas y un millón de personas sin hogar. Desde entonces se creó normativa de construcción y se mejoró el diseño estructural en el sector formal. El desarrollo vertical privado en Ciudad de Guatemala ha tendido históricamente a sobredimensionar sus estructuras por precaución sísmica.


Esa es la buena noticia.


La menos buena: Guatemala tiene normas de construcción sismorresistente desde 1976, pero su aplicación sigue siendo recomendación, no requisito obligatorio. Ni el propio Estado cumple al cien por ciento con la normativa vigente. Y fuera de los edificios nuevos del sector formal, gran parte de la infraestructura urbana lleva décadas sin una actualización significativa: drenajes, suministro de agua, vialidad. Sistemas que ya presentan problemas en condiciones normales.


Lo que pasó en Colombia lo ilustra: el problema no fue solo el colapso de estructuras. Fueron los cortes de electricidad, agua y comunicaciones que dejaron ciudades sin funcionar, incluso donde los edificios aguantaron.


Límite de esta evidencia: no existen datos públicos sobre el estado sísmico de la infraestructura subterránea de Ciudad de Guatemala. Lo que sigue es observación, no certeza.

Lo que este experimento observa

Un edificio bien construido puede sobrevivir un terremoto. Pero un edificio no funciona solo. Funciona dentro de una ciudad.


Si los drenajes colapsan, si el agua no llega, si la vía de acceso queda cortada, vivir en un edificio en pie puede volverse igual de inhabitable que vivir en uno dañado. Y eso no aparece en ninguna presentación de ventas ni en ningún plan de emergencia que la mayoría de guatemaltecos haya visto alguna vez.


Lo que este experimento observa es que la conversación sobre preparación sísmica en Guatemala tiende a ocurrir en dos momentos: cuando algo grave pasa en otro país, y justo después de un sismo local. En el medio, silencio. Las obras visibles generan votos. Los drenajes y la infraestructura subterránea, no. Esa lógica tiene consecuencias reales cuando todo se pone a prueba al mismo tiempo.


El aftermath, lo que viene después, es donde las instituciones, el gobierno y la infraestructura tienen que responder de verdad. Y es exactamente ahí donde menos preparación hay documentada.

La pregunta abierta

Venezuela y Colombia tuvieron el terremoto. Guatemala todavía tiene la pregunta.


¿Qué pasa aquí el día después?

José Carlos / ( UMBRAL )

 
 

explorar. contrastar. decidir.

Per experimentum.

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